La rubia hizo un show en Córdoba e hizo echar a todos los periodistas del lugar. La acusan de hacer playback.
Parecería ser que Luciana Salazar le teme a los críticos musicales. Es que la pulposa rubia se está lanzando como cantante, y el fin de semana pasado, se presentó en una discoteca cordobesa para dar un pequeño show. Entre los requisitos que pidió para su performance, Luciana ordenó que se retiraran todos los periodistas, que abandonaron el lugar sin siquiera poder lograr una entrevista.
Es que la sobrina de Palito Ortega siente que todavía no está en condiciones de dar un show en vivo, por lo que hizo playback. Según trascendió, el playback era evidente y el público se rió de la aspirante a cantante durante las dos canciones de su set.
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